Al principio Dios creó
De la nada, a los cielos
Haciendo el mundo primero
Luego al hombre diseñó
Con sus manos lo formó
Dándole aliento de vida
Para su misión cumplida
Fue y le entregó una mujer
“De todo podrán comer
Menos la fruta prohibida”

Cuando ésta se descuida
La seduce la serpiente
Pusilánime y desobediente
Recibe una mortal herida
Después de dar una mordida
Al fruto del bien y el mal
Se hacen un delantal
De higueras que consiguieron
Luego fueron, se escondieron
Para de Dios escapar…

Más Eva fue reprendida
Junto a Adán por su pecado
Entonces fueron echados
Por tal acción atrevida
El buen Creador los mira
Les promete un Salvador
Y en un gesto de su amor
Decide empezar de nuevo
Creando así otro renuevo
Con una nueva creación

Yo no sé cómo lo hizo
La Biblia no lo describe
En medio del Mar Caribe
Creó un hermoso paraíso
Con Su gran poder deshizo
Las tinieblas de maldad
Cuando trató Satanás
De destruir con un turbión
Aquella hermosa creación
De Dios en su majestad

Con su Palabra: “Un jardín”
Ordenó nacer las flores
La amapola en sus primores
Las rosas, claveles sin fin
Y en su amor, el Paladín
Hizo lirios en sus talles
Orquídeas con sus detalles
Y muchas flores del campo
Con su obra el Sacrosanto
Adorno montañas y valles

Con su obra bienhechora
La fauna que vive allí
Desde el canto del coquí
Hasta la gallina bola
Los animales con cola
La iguana y el lagartijo
Y con mucho regocijo
Los caballos y las jacas
Para dar leche, las vacas
A los cerdos ¡pal tocino!

¿De estrellas?, la cacerola
Y los sabios reyes magos
La luna, que luz nos trajo
Hasta que llega la aurora
Hizo también las acerolas
La guanábana y la piña…
Desde arriba en la Piquiña
Diseñó la Cordillera
Así mismo las praderas
Y las playas de mi islita
Aibonito y Barranquitas
Los Picachos, ¿de Cayey?
Y creó que en su buena ley
En Jayuya La Puntita…
Echó una plaga maldita
En la Isla menos Morovis
Pero al llegar a Orocovis
Por su inmensa compasión
Nos dejó gran bendición
Hermano, ¡ora pro nobis…!

En el norte Dios creó
A Dorado y a Arecibo,
A mi Cataño querido
Pueblo donde nací yo
Y al otro que me adoptó
Que es mi Atenas, Manatí
Cuando El terminó allí
Con Su bondad tan serena
Vio su obra, que era buena
“Muy hermosa”, dijo en sí…

Volviendo a la creación
En este su segundo intento
Trabajó Dios muy contento
Y con gran satisfacción
Era como una ilusión
Renovar aquel paraíso
Así que con sus manos hizo
Los frutales y las palmas
Luego con su santa calma
Los bohíos y los indios

Enseñó a hacer una dita
Al aborigen que creó
Luego a su jardín le dio
Al pitirre y a la reinita
Al ruiseñor que nos pita
Tan hermosas melodías
Luego en el séptimo día
Vino a descansar después
Donde yo nunca imagine
¡En Borinquen, patria mía…!

La llamó primero Edén
Después, paraíso perdido
Pero siempre había sabido
Su nombre era Borikén…
Para poderla proteger
Mantuvo todo en secreto
Hasta que Colón, un sujeto
Aquella su ley infringe
Y así sufrió mi Borinquen
Motivo de mi embeleso

Cuando esto vio el Creador
Observó al indio taíno
También al negro oprimido
Como al español opresor
Buscando una solución
Hizo sin ira un desdeño
De tres naciones, un isleño
Mestizo de tres colores
Quien llevara esos honores
¡Al jíbaro puertorriqueño…!

Y sin fruñir el seño
A la jibara campesina
La más bella entre latinas
Un honor puertorriqueño
Y nunca perdiendo el sueño
Pues el Santo nunca duerme
Hizo para sorprenderme
En mi Atenas, Manatí
La más linda que conocí
Mi compañera perenne…
Borinquen, Un Nuevo Paraíso
Atardecer - Cabo Rojo
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© Manuel Jordán
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