Una noche de verano
En mi imaginación vi
En Puerto Rico un pantano
Donde cantaba un coquí
Un jíbaro que pasaba
A la zafra a trabajar
Se ría y se gozaba
Con aquel dulce cantar
“¡Coquí! ¡Coquí! ¡Coquí!”
Cantaba muy dulcemente
Y se gozaba Vicente
Aquel jíbaro al pasar
Un sapo toro imprudente
Que lo estaba contemplando
Se puso celoso tanto
Que por poquito lo muerde
“¿Qué es lo que se cree este
Que pasa la noche cantando
Para impresionar la gente
Si yo también sé de canto?
Y como si eso fuera poco
Soy más lindo y más alto
Y por supuesto, muy hermoso”
Más que este pela gato
El coquí de aquel pantano
Que era muy inteligente
Le dice: “¡Sapo insolente!
Déjate de cosa hermano
Que aunque yo sea pequeñito
Soy jíbaro Borincano
Si en verdad sabes cantar
Pues cántame la Borinqueña
Pero con voz de tenor
Y si me das el honor
Quiero verte en esa peña”
El sapo toro orgulloso
Se trepó donde él le dijo
Y con mucho regocijo
Se puso a cantar con gozo
“Laa... tierra de Borinquen
Donde he nacido yooo...”
Le dijo el coquí: “Así no,
Pues casi no puedo oírte”
El sapo el diafragma usó
El coquí empezó a reírse
El toro se atribuló
Cogiendo aire cantó
Y empezó más a expandirse
“Es un jardín florido
De mágico primor
Un cielo siempre nítido
Le sirve de dosel
Y dan arrullos plácidos
Las olas a sus pies”
El coquí ya no aguantaba
La risa por lo que oyó
Se reía a carcajadas
Que casi se desmayó
La escena se complicaba
Por lo que pasaba allí
Pues los primos del coquí
En un grupo se allegaban
Ellos también se gozaban
Al ver al toro en la peña
“Miren allá arriba un sapo
Parece que está cantando
Con fuerza la Borinqueña”
Otro dijo: “mis hermanos
Miren que toro bocón
Sentémonos a escucharlo
¡Porque tiene entonación!”

Mas no aguantaron la risa
Porque el sapo los miraba
Y por poco se deslizan
¡Riéndose a carcajada!
El sapo se siguió inflando
El pobre se enfurecía
Pero aún siguió cantando
Porque la canción sabía
En tono bajo o en alto
E impresionarlos quería
“Cuando a sus playas llegó Colón
Exclamó lleno de admiración
¡Oh!, ¡oh!, ¡oh!, esta es la linda tierra
¡Que busco yooo...!”
El coquí más se burlaba
Pero el otro continuó
Creyendo que demostraba
La grandeza de su don
Y de este modo se ganaba
De otros la admiración
“Es Borinquen la hija
¡La hija del mar y el sol...!”
Aquí se le salió un gallo
Que hasta el coquí se apenó
“Basta ya, me has demostrado
Que tienes entonación
Pero ese tono tan alto
Como chicharra sonó”
El toro estaba estallando
Del coraje que tenía...
Se escucha en la lejanía
A una gallina cantando
“¡Coco-coco-co...!
¡Coco-coco-co...!”
Pues había puesto un huevo
El sapo como era nuevo
Aquel canto interpretó
Como: “¡No te escucho yo!
¡No te escucho yo...!”
Y su pecho siguió inflando
La canción siguió cantando
El coquí se impresionó
Porque el tono era muy alto
“Es Borinquen la hija
La hija del mar y el sol
¡Del mar y el sol...!
¡Del mar y el sol...!
¡Del mar y el sol...!
¡Deeel maar yyy el sooooool...!!!”
Y dando el último tono
Inflado como un balón
El muy torpe sapo toro
Como una bomba explotó
Se le acabó así la envidia
Su orgullo desapareció
No volvió a ver su familia
Y hasta el coquí lo lloró
Se entristecieron los primos
Una yegua relinchó
Ya que se sintió apenada
Por lo que allí sucedió
Desde entonces el sapito
Se tiene siempre en memoria
Y cuando cuenta la historia
Se entristece el jibarito
Luego dice: “¡Ay bendito!”
Pero se alegra al escuchar
Al coquí con su cantar
En mi lindo Puerto Rico...

jordanelpoeta@gmail.com
© Manuel Jordán
EL COQUÍ Y EL SAPO TORO
(Fábula de verano)
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