ELPIDIO COLLAZO GONZÁLEZ
"MABOITÌ"
Retrato de la portada del libro "El Señor de las Aves"
Por Nelsonrafael Collazo Grau
Por Manuel Jordán, Ph.D.
jordanelpoeta@gmail.com
Abundan para la sombra las guabas, las mocas y los yagrumos.

Ante el angélico cantar de las aves, el celeste trinar de los ruiseñores, protegidos entre las
sombras de las guabas, las mocas y los yagrumos, y mientras ágiles guaraguaos se deslizaban
plácidamente en los inmensos cielos de mi Borinquen, sobre la Cordillera Central, se oye el
llanto de un tierno niño. Pareciera como si las nativas aves pudieran presentir el nacimiento de
aquél que les daría un sitial de honor a nivel internacional. Ese
28 de octubre del 1937, bajo las
sombras de las verdes montañas, adornadas por la flamboyante flora, en el barrio Veguita
Zamas del hermoso y añorado pueblo de Jayuya, acababa de nacer Elpidio Collazo González,
quien al cursar de muchos abriles fuera bautizado con el nombre de Maboití, "tallador de
petroglifos", seudónimo creado por la mente del gran escritor Nelsonrafael Collazo.  Su
laborioso padre, Don Enrique Collazo, quien además de agricultor era artesano, junto a su
humilde esposa Juanita González, costurera, pudieron implantar en su corazón infantil el amor
por las artes manuales. Aunque era un niño enfermizo, esta herencia fue manifestada en su
temprana niñez. Siendo que los medios de entretenimientos eran limitados y los juguetes eran
escasos, Elpidio demostró su talento artesanal al fabricar sus propios yoyos, carritos de madera
y trompos.  Aquellos eran tiempos muy difíciles para él. Nos narra Nelsonrafael que terminado el
quinto grado se fue a estudiar a la Escuela Barceló en  la zona urbana. Hasta que aprobó el
cuarto año tuvo que caminar a pie diez kilómetros, ida y vuelta.  Mientras cursaba la escuela
intermedia se desarrolló como pintor, recibiendo premios y medallas de reconocimiento.
Cuando a los 20 años terminó la escuela superior en su pueblo natal, inmediatamente ingresó
en el ejército de los Estados Unidos de America. Esto le dio la oportunidad de viajar por
diferentes lugares, incluyendo Japón y Corea en el continente asiático. Años después regresa a
su amada patria, donde encuentra a la princesa de sus sueños, la tierna doncella María
González, con quien se une en lazos matrimoniales en el 1963. De este romance nacen cinco
perlas, Isaura María, Edgardo Elpidio, Graciela, Carmen Yamila y Rafael  Enrique.

Su Arte

Elpidio se destacó por tallar impresionantes aves en maderas nobles del país. Ya fuera el cedro,
la caoba, la maga y el majó, así como el guayacán.  Eran las materias primas usadas a
perfección en su extraordinario arte. La madera que más le gustaba era el guayacán, la
trabajaba poco por ser muy escasa y además muy dura. La que más utilizaba era el cedro, pero
también usó la caoba, el majó y la maga. La mayoría de sus tallas de pájaros las colocaba sobre
un compuesto “secreto” de raíces (según me dijo) que había perfeccionado.

Este, como perito arquitecto, daba forma magistral y exacta a sus creaciones.  Las cuales, en
sus comienzos, salían de su sabia imaginación, pero con leves defectos. Siendo influenciado
por el escultor Tomas Batista, Collazo pudo casi alcanzar la perfección, hasta el punto que
muchas de sus aves esculpidas o talladas en la madera, parece que están a punto de remontar
el vuelo.  Como nos dice muy acertadamente Brunilda Domínguez Soto “sus tallas parecen tener
vida, con las alas abiertas en acecho, protegiendo sus huevos, acechando un lagartijo o insecto,
cazando un ratón, en posición de levantar el vuelo o simplemente posándose en un tronco”.  Un
aspecto no mencionado aquí por falta de espacio, nos lo narra la misma autora Brunilda, que “a
principios de los años 60 vivió en Nueva jersey, donde su espíritu de hombre trabajador lo llevó a
ocuparse en “diversas faenas, como (trabajos en) fincas agrícolas, granjas avícolas, fábricas,
barbero y pintó casas y edificios. Ya para los años 1966 al 1968 la sangre artesanal que lleva en
sus venas y que yacía dormida en alguna parte de su ser, comienza a despertar cuando pinta
murales, rótulos y cuadros por encargo”.

Por tres décadas, este jíbaro embajador demostró con sus tallados la belleza de las especies
de pájaros nativos, aves endémicas de Puerto Rico y otras que viajaban de otros Lares. Había
observado a éstas deslizándose  en el firmamento, debajo de los nítidos rayos del sol de
Borinquen. Además las observó personalmente en los montes y aun estudió láminas de las
mismas. Elpidio esculpió hábilmente sobre la madera aves como las reinitas, la pájara boba, la
reina mora, el mucarito y el San Pedrito, el comeñame, el guaraguao entre otras.

En varias ocasiones mi amigo Nelsonrafael Collazo me llevó al hogar de Moboití, donde tuve
largas conversaciones con ambos, cultivando una buena amistad. Hombre en gran manera
humilde. Nunca sus logros le hicieron emitir una palabra de orgullo o menosprecio por otros.
Esto lo puede testificar mejor que nadie Nelsonrafael, quien fuera su descubridor y tutor por
años.  De hecho, fue para el año 1973 que Elpidio Collazo entró de lleno al campo artesanal,
tallando placas de madera en alto y bajo relieve promoviendo el mundo de su cuna taína.  Nos
dice Nelson: “En el año de 1973 celebrábamos en Jayuya el ya tradicional Festival Indígena
dedicado al Cacique Jayuya. Para ese año presentábamos una exposición de la obra de ese
gran amigo y afamado escultor Tomás Batista. Elpidio Collazo quedó prendado de la belleza de
esas obras de Batista y de las del indio de Boriquén.  Se preguntaba así mismo cómo era
posible que aquellos primeros puertorriqueños pudiesen hacer tan extraordinarias obras con tan
limitadas herramientas. Si Tomás Batista y el indio borinqueño lograron esas tallas, él también lo
podía  hacer”.

Podríamos decir que para el 1974 fue el tiempo de su descubrimiento, cuando Nelsonrafael
Collazo Grau, siendo el representante de la región Sur del Programa de promoción Cultural del
Instituto de Cultura, lo orientó y asesoró. Poco tiempo después se dedicó a la talla de pájaros
puertorriqueños, además de pintar hermosos cuadros y hasta colaborar con algunos trabajos de
Nelsonrafael (su nombre artístico), quien además de escritor es también artesano.  (Nelson) “En
el año de 1976 Elpidio toma la decisión firme de dedicar su vida a la talla de aves
puertorriqueñas en las olorosas, hermosas y nobles maderas de Puerto Rico.  El haber vivido
por siempre rodeado de la exuberancia del monte, respirando el penetrante aroma de las flores,
siendo amigo de animales y plantas, le permite descifrar los mensajes que le van indicando la
ruta correcta a seguir”. También se convirtió en el primer artesano en dedicarse a la talla de
pájaros y algunas de sus piezas se encuentran en colecciones en Europa y Asia.

Según la Directora del Programa de Artes Populares del Instituto de Cultura Puertorriqueño,
Marinés Bengoa Duprey: “Su Maestría traspasó las costas isleñas logrando alcanzar grandes
galardones como el Primer Premio en la Cuarta Muestra de Artesanía de Iberoamérica en
Venezuela, Premio del Smithsonian Institute en Washington DC, Medalla de la Cultura del ICP,
Doctor Honoris Causa de la Universidad de Puerto Rico, Premio Puertorriqueños Ilustres del
Municipio de Dorado, Artesano Mayor por el Senado de Puerto Rico, entre otros”.

Algunos reconocimientos

(Nelsonrafael) “En el año de 1983 la Compañía de Fomento Económico  lo nombra  Maestro
Artesano de Puerto Rico. El Gobierno Municipal de Dorado lo reconoce como Puertorriqueño
Ilustre en el 1987. Recibe el premio Artesano Mayor por la Budeweiser en 1991. El Instituto de
Cultura Puertorriqueña le otorga el prestigioso Premio  Nacional de la Cultura en el 1992.  Para
el año de 1994 el Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico le
concede el Doctorado Honoris Causa en Humanidades  por su labor artística, se convierte así
en el primer artesano puertorriqueño en recibir este tipo de reconocimiento por una institución
tan prestigiosa. Se le declara como el Mejor Artista Internacional en  la Cuarta Muestra
Interamericana de Artesanías celebrada en Venezuela el año de 1996. La Unión de las Mujeres
de América Capitulo de Puerto Rico le concede el Premio Coquí de Oro en el año del 2004.  El
Club  Rotario de San Juan  en el 2006  le otorga el Premio Logros y Laureles en el Campo de
las Artes. En el año del 2006 recibe el Premio Turismo de Puerto Rico en la undécima Feria de
Artesanías de Turismo. Póstumamente Plaza las América  le dedica su feria del 2008.  Las
Fiestas de la Calle San Sebastián le son dedicadas a este artesano también en el 2008”.
Elpidio Collazo Maboití falleció el día 5 de noviembre del 2007  la edad de 70 años. Adiós mi
humilde amigo…
A Elpidio Collazo
(Adiós buen amigo Moboití)

Hoy las aves guardan luto
Y hasta el avechucho ducho
Se lamenta en tu partida
El ruiseñor casi ya no trina
Pues ha perdido sus alas
Debo decir, las alas talladas
Que con tu gran arte le diste
Preguntan por qué te fuiste
La reina y la pájara boba
Y el mucarito se aloja
A la sombra del San Pedrito
Lamentan, lamentan toditos
Así también la reina mora
El comeñame te añora
Llora el zumbadorcito
El guaraguao con un grito
Desfallece allá en lo alto
El carpintero en un árbol

Su largo pico deshace
Lamentando el desenlace
Se deprime el pobre chango
La yaboa común, en un letargo
Añora que sea irreal
Mas la yaboa real
Reconoce el trago amargo
El guabairo solidario
Ni siquiera escarba en tierra
Y el pobre falcón de sierra
No cumple su deber diario
Todas las aves endémicas
Se lamentan con tu muerte
También el que supo quererte
En Borinquen o en América…

© Manuel Jordán Figueroa
Jordanelpoeta@comcast.net
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